miércoles, 14 de junio de 2017

Lágrimas bajo la cama. ¿Qué pasaría si el mundo se quedara sin lágrimas?

Por fin ha llegado el turno de “Lágrimas bajo la cama” un libro autoeditado por Ana Meilán y Marta Mayo en el que se trata el mundo de las emociones y más concretamente el llanto, la tristeza, por qué lloramos… Podéis adquirirlo escribiendo a su autora por Facebook, en la página del libro o en cualquier librería.

El libro habla de Simón, un niño que llora mucho y al que lo catalogan de LLORÓN, como ocurre con todos los niños el efecto Pigmalión y la indefensión aprendida hacen que si a un niño le dices eres un llorón, eres un llorón, eres un llorón al final el niño se lo cree, lo interioriza y empieza a evitar esa conducta.

Simón cansado de recibir siempre la etiqueta de llorón decide guardar todas sus lágrimas en un bote, ahora ya no es un LLORÓN, ahora es un hombre HECHO Y DERECHO. Estaba tan orgulloso que decide ayudar a todo el mundo a que no llore guardando sus lágrimas en botes, pero cuando ya no quedaban lágrimas en nadie, el mundo se había vuelto apático, sin emociones, no podíamos saber si a alguien le dolía algo, si alguien se emocionaba, si alguien estaba triste.

Simón se dio cuenta de lo feo que estaba el mundo así, era todo tan gris, tan sin sustancia que decidió abrir todos sus botes para que las personas comenzasen a llorar de dolor, de pena, de emoción e incluso de risa.

Tendemos a querer que los niños se comporten como adultos, que no lloren, que se mantengan sentados, que no hablen alto, que se estén quietos ¿se nos olvida que son niños y que les estamos quitando lo más bonito que tienen, su infancia?

Muchos expertos han determinado que si un bebé llora mucho esto produce estrés al cerebro y puede hacer que el niño sienta reactividad extrema al estrés, así como si para obtener todo lo que quiere llora como si no hubiese mañana, probablemente consiga todo lo que quiere y se volverá dependiente del lloro, egoísta y se quejará por todo.

Por otro lado y teniendo en cuenta estos estudios podemos determinar que llorar es malo, pero los extremos no son buenos para nada, nos referimos a que llorar por todo y llorar a todas horas puede ser malo. El llanto, el desahogo mediante el lloro es bueno para la salud ya que equilibra nuestras emociones y liberamos tristeza, angustia, estrés… Pero no sólo es bueno llorar para los niños, los adultos tenemos que llorar, es bueno para nosotros, limpia nuestro interior, nos ayudad a tolerar las frustraciones y nos cura el malestar.

Ya lo decía John Lennon

¿Por qué los adultos no lloramos? Actualmente, podemos ver como cuando los adultos necesitamos llorar parece que lo hacemos a solas, en casa y si una persona llora en público hay personas que lo catalogan como debilidad, inestabilidad emocional, poca fortaleza ante las adversidad. Quizás una persona que llora es mucho más estable y fuerte emocionalmente ya que regulas sus emociones, regula su angustia y esto hace que puede seguir hacia delante una vez descargado el malestar. Necesitamos un cambio en nosotros mismos como adultos de la sociedad para conseguir que los niños comprendan ciertas cosas que nosotros tampoco tenemos interiorizadas correctamente.

Ilustraciones

Las ilustraciones son sencillas, visuales y destacadas sobre fondo blanco. Estas nos invitan a la observación de pequeños detalles, vemos como a nuestro protagonista el acompaña su perro de peluche durante todo el cuento, sus lágrimas marcadas a lo largo de la historia.

Un detalle que me encanta es como nos muestra el colegio, bajo tonos verdes-grises, con todos sus niños delante, todos iguales verdes-grises igual que el colegio. Igual son imaginaciones mías pero ahí veo una crítica al sistema educativo actual, apagado y que apaga a los alumnos/as.

Otra ilustración que me encanta es la de Simón siendo un hombretón con bigote y barba de pega porque ya no llora, con un gesto de superioridad, sacando pecho. Es una imagen que muestra la sociedad actual, así es, las que lloran son las niñas, si tú no lloras eres un hombre hecho y derecho, deberías estar orgulloso ¿no es ridículo?


¿Qué podemos trabajar?

El objetivo principal del cuento es trabajar el llanto, la emoción de la tristeza, los lloros, pero además de todo esto podemos trabajar muchísimas cosas más. Os explico varias ideas que me surgen:
  1. Expresión plástica. Podemos crear nuestros botes de lágrimas, para explicar a nuestros compañeros/as porque lloramos, cada vez que nos pase algo que nos pone muy tristes o nos haga llorar podemos guardar una lágrima en el bote con un pequeño dibujo o explicación (dependiendo de la edad) para así mejorar en el aula la comunicación y la convivencia en el aula. También podríamos crear un móvil de lágrimas en las que hayamos escrito porque lloramos, así colgarían de nuestro aula las lágrimas de todos: lágrimas de alegría, de tristeza, de preocupación, lágrimas como las que aparecen al final del libro.
  2. Expresión lingüística. A través del cuento podemos hablar en asamblea sobre todas esas cosas que nos ponen tristes: cuando nuestros primos se van después de navidad, cuando mi mascota se perdió, cuando me caigo de la bici, etc. Esto mejorará nuestra forma de expresarnos y comunicarnos con los demás, la escucha activa, el respeto por lo que los demás cuentan y la compresión de experiencias ajenas a nosotros.
  3. Lógico-matemática. En el cuento encontramos muchas cosas que podemos contabilizar, relacionar, seriear, etc. Por ejemplo, podemos contar los botes que tiene Simón guardados, las lágrimas que le salen de los ojos a Simón en las diferentes ilustraciones, los números de la colcha de la habitación de Simón; podemos comparar tamaños de los WC de Simón y su mascota, los tamaños de los botes, comparar las diferentes personas que aparecen en el cuento, etc.
  4. Diversidad. Podemos trabajar las diferencias entre las personas, ya que en el cuento aparecen personas rubias, morenas, pelirrojas, pequeñas, grandes. Pero al fin y al cabo todas lloran, todas se alegran, a todas les pasan cosas diferentes, etc. Es una buena forma de trabajar la tolerancia, el respeto y la diversidad como algo positivo.
  5. Las mascotas. A lo largo del libro vemos que Simón está acompañado de su mascota, lo que nos daría pie a hablar sobre las mascotas que tenemos, cuánto las queremos, cómo las cuidamos. Además al final del cuento vemos como unos niños entierran a un pajarito, podríamos hablar sobre porque lo están enterrando y acercarles un tema complicado como la muerte de una manera sencilla.
  6. La solidaridad. Vemos como Simón recoge todas las lágrimas y luego las devuelve por solidaridad, partiendo de esto podemos trabajar cosas que hayamos hecho para ayudar a los demás y recogerlas en un pequeño libro que se llame “historias solidarias”, historias de cómo nuestros alumnos y nosotros como docentes hemos ayudado a alguien: “el otro día María se cayó en el patio y la ayude a levantarse e ir a curarse al botiquín”, “ayudé a mi mamá a recoger la mesa”, “mis papás y yo le compramos comida a un señor pobre”.
  7. La lactancia. En una de las imágenes vemos a la mamá de Simón dándole el pecho, es un tema que muchos niños entienden porque tienen hermanos o primos pequeños que toman el pecho pero hay otros que quizás ni entienden porque “chupan teta” otros niños si ellos no lo hacen. Sería una manera fácil de profundizar en el tema con los más pequeños.


Cosas que he echado de menos en el libro:
  • Al ver que aparece tanta gente diversa y diferente, he echado de menos que no apareciese alguien de color o alguien con rasgos asiáticos, para poder ver más diversidad en el libro y que los niños vean que en otros países también se llora.
  • La imagen de la maestra es negativa. Quizás me hubiese gustado que la maestra fuese quien ayudase a Simón a darse cuenta que las lágrimas son necesarias. Me lo tomo como una crítica al sistema y como que muchos docentes provocan esa indefensión aprendida en los pequeños, pero desde le punto de vista propio de una maestra si yo hubiese sido ella sería la que le hubiese dicho “llora Simón, llora”.

En general, es un libro que me ha parecido precioso, con imágenes sencillas con mensajes ocultos en todas ellas y que nos abren un abanico de muchas posibilidades para trabajar muchísimas cosas en el aula y en casa.

Ana Meilán y Marta Mayo han hecho un gran trabajo en este primer libro autoeditado y es una maravilla ver como con tan poco se dice tanto.


GRACIAS una vez más por acercarnos textos tan bonitos y con mensajes tan necesarios en esta sociedad deshumanizada, desemocionada y con tantos prejuicios hacia los dos géneros.

"Llorar no es de débiles; nacimos llorando porque llorar es coger aire, sacar lo que nos duele y seguir adelante"

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